POLITICA
5 de octubre de 2026
CATAMARCA ENTRA EN LA ERA DE LAS GRANDES INVERSIONES: LA PREGUNTA AHORA ES CUÁNTO QUEDARÁ EN LA PROVINCIA
La inauguración de nuevas plantas de litio y la aprobación del ingreso de Agua Rica al RIGI colocan a Catamarca frente a inversiones de una escala inédita. El desafío comienza a cambiar: ya no alcanza con atraer capital. La discusión que viene será cuánto empleo, proveedores, infraestructura, regalías y desarrollo permanecerán efectivamente en territorio catamarqueño.
Catamarca comienza una semana que puede marcar un cambio de escala en su estructura productiva.
Este lunes la mirada está puesta en Antofagasta de la Sierra.
Mañana, 6 de octubre, POSCO tiene prevista la inauguración de una nueva planta de carbonato de litio dentro del proyecto Sal de Oro.
Pero no será un acontecimiento aislado.
Durante octubre están previstas cuatro puestas en marcha o ampliaciones vinculadas al litio correspondientes a POSCO, Rio Tinto y Galan.
Las capacidades productivas anunciadas para estas instalaciones suman aproximadamente 83.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
Eso significa que una parte de las inversiones que durante años fueron presentadas como proyectos comienza a ingresar efectivamente en etapa productiva.
Agua Rica: USD 4.000 millones
A este escenario se agregó durante los últimos días una decisión todavía mayor.
El Gobierno nacional confirmó la aprobación del ingreso de Agua Rica, perteneciente a Glencore, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
El proyecto contempla una inversión estimada de USD 4.000 millones.
Según la información oficial nacional, durante los primeros dos años se proyecta una inversión de USD 771 millones.
Durante la etapa de construcción se estiman hasta 3.500 puestos de trabajo.
Cuando comience la operación se proyectan aproximadamente 1.250 empleos directos y 3.750 indirectos.
También se estima una producción promedio de unas 200.000 toneladas anuales de cobre y exportaciones cercanas a USD 2.167 millones por año.
Las obras están previstas para noviembre de 2027 y el comienzo de la operación para octubre de 2031.
Aquí es fundamental realizar una aclaración.
Estos empleos todavía no existen.
Son proyecciones informadas para las futuras etapas del proyecto.
Convertirlas posteriormente en puestos de trabajo efectivos —y conocer cuántos serán ocupados por catamarqueños— será uno de los indicadores que habrá que seguir.
La discusión empieza a cambiar
Durante muchos años Catamarca discutió si llegarían grandes inversiones mineras.
Ahora algunas comienzan a materializarse.
Eso modifica la pregunta.
Ya no alcanza con preguntar:
¿cuánto invertirán las empresas?
Tenemos que empezar a preguntar:
¿cuánto de esa inversión permanecerá en Catamarca?
Porque una inversión puede ser extraordinariamente grande y producir impactos territoriales muy diferentes dependiendo de cómo se organice su cadena económica.
El empleo local
El primer indicador debería ser sencillo.
¿Cuántos catamarqueños trabajan efectivamente en cada proyecto?
Pero necesitamos ir un poco más lejos.
¿De qué localidades provienen?
¿Qué cargos ocupan?
¿Qué salarios reciben?
¿Cuántos empleos son permanentes?
¿Cuántos corresponden solamente a la construcción?
¿Cuántos jóvenes capacitados en los programas anunciados consiguen posteriormente ingresar a esas empresas?
Son preguntas perfectamente medibles.
Los proveedores
La Legislatura provincial comenzó a acercarse a esta discusión.
En Diputados ingresó un proyecto destinado a garantizar que personas y empresas que cumplan las condiciones de proveedores locales puedan ofrecer directamente bienes, obras y servicios a las compañías mineras.
La iniciativa deberá ser debatida y eventualmente modificada o aprobada.
Pero coloca sobre la mesa una cuestión fundamental.
Una mina no genera desarrollo solamente mediante sus trabajadores.
Compra alimentos.
Contrata transporte.
Necesita mantenimiento.
Construcción.
Servicios profesionales.
Tecnología.
Seguridad.
Hotelería.
Logística.
Equipamiento.
Si esas compras se realizan dentro de Catamarca, el impacto económico se multiplica.
Si la mayoría se realiza fuera de la provincia, una parte importante del movimiento económico también se va.
La Zona Franca entra en la misma ecuación
La Cámara de Diputados también comenzó a analizar en comisión el convenio para la creación de la Zona Franca en Tinogasta.
Eso conecta dos debates que hasta ahora muchas veces fueron tratados separadamente.
Minería y diversificación productiva.
La gran oportunidad sería utilizar el movimiento generado por la minería para desarrollar otras actividades capaces de permanecer cuando cambien los ciclos de los minerales.
Industria.
Logística.
Tecnología.
Servicios.
Producción regional.
Exportaciones.
La minería podría ser un motor.
Pero no necesariamente tiene que ser el único vagón.
Regalías: otra pregunta necesaria
Existe otro dato que la ciudadanía debería poder seguir fácilmente.
¿Cuánto recibe Catamarca por regalías mineras?
¿De qué proyecto provienen?
¿A qué municipios llegan?
¿En qué se utilizan?
¿Qué obras fueron financiadas con esos recursos?
La apertura de la nueva traza entre Antofagasta de la Sierra y Tinogasta por Chuquisaca, financiada con fondos provinciales y regalías mineras, muestra un ejemplo concreto de cómo un recurso proveniente de la actividad puede convertirse en infraestructura.
El desafío es poder seguir ese recorrido de manera sistemática.
Ambiente: medir también lo que no es económico
La discusión sobre El Alto durante la semana pasada recordó otro elemento indispensable.
El desarrollo minero no puede evaluarse únicamente con indicadores económicos.
También necesitamos conocer:
uso de agua,
monitoreos ambientales,
inspecciones,
incidentes,
cumplimiento de compromisos,
y participación de las comunidades.
Una política minera sólida debería ser capaz de mostrar simultáneamente sus beneficios económicos y sus indicadores ambientales.
Una propuesta: el Tablero Minero de Catamarca
Catamarca tiene ahora una oportunidad institucional.
Crear un sistema público, sencillo y actualizado donde cualquier ciudadano pueda consultar los principales indicadores de cada gran proyecto.
Podría contener al menos:
INVERSIÓN EJECUTADA
Cuánto dinero fue efectivamente invertido.
EMPLEO LOCAL
Cantidad de trabajadores y porcentaje de catamarqueños.
PROVEEDORES
Cuánto compró cada proyecto a empresas radicadas en Catamarca.
REGALÍAS E IMPUESTOS
Cuánto ingresó al Estado y cómo fue distribuido.
PRODUCCIÓN Y EXPORTACIONES
Cuánto produjo y cuánto exportó cada proyecto.
AMBIENTE
Agua, monitoreos, inspecciones y cumplimiento de compromisos.
No sería una herramienta contra las empresas.
Tampoco sería propaganda minera.
Sería algo mucho más sencillo:
información pública.
Del anuncio al resultado
Durante años la política argentina se acostumbró a celebrar anuncios.
Una inversión.
Una fábrica.
Una obra.
Una nueva planta.
Pero cortar una cinta no debería ser el final de una política pública.
Debería ser el comienzo de su evaluación.
Catamarca está entrando en una etapa diferente.
POSCO comienza una nueva producción.
Rio Tinto prepara nuevas plantas.
Galan avanza con su proyecto.
Agua Rica acaba de recibir aprobación para una inversión estimada en USD 4.000 millones.
La escala económica está cambiando.
Ahora necesitamos que también cambie nuestra manera de medir el desarrollo.
Porque la pregunta más importante ya no será solamente:
¿Cuánto invierten en Catamarca?
Será:
¿Cuánto de esa riqueza queda en Catamarca y cuánto consigue transformar la vida de su gente?
Esa posiblemente sea una de las grandes discusiones políticas, económicas y sociales que la provincia tendrá camino a 2027.