POLITICA
2 de octubre de 2026
DE LOS ANUNCIOS A LOS RESULTADOS: LONGVIE AMPLÍA SU PRODUCCIÓN EN CATAMARCA Y PONE A PRUEBA LA POLÍTICA INDUSTRIAL
Longvie decidió trasladar a su planta catamarqueña las líneas de producción de calefones y anafes que funcionan en Entre Ríos y Buenos Aires. La decisión llega después del anuncio provincial de avanzar con la eliminación de Ingresos Brutos para la industria. Es una señal favorable para la producción local, aunque todavía queda una pregunta central: ¿cómo se traducirá esta expansión en empleo, proveedores e ingresos para Catamarca?
Durante las últimas semanas Catamarca habló mucho de inversiones.
Esta semana apareció un dato diferente.
Una empresa tomó una decisión concreta.
Longvie, fabricante argentino de electrodomésticos, informó que trasladará las líneas de fabricación de calefones y anafes actualmente radicadas en Paraná, Entre Ríos, y Villa Martelli, Buenos Aires, hacia su planta de Catamarca.
La reorganización fue comunicada por la empresa a la Comisión Nacional de Valores y está prevista de manera gradual hasta noviembre.
La compañía explicó que la decisión busca reducir costos productivos, aumentar capacidad y mejorar la eficiencia general de sus operaciones.
El contexto tributario
La decisión se conoce pocos días después de que el Gobierno provincial anunciara su intención de avanzar con la eliminación del impuesto sobre los Ingresos Brutos para la actividad industrial.
Esto requiere una precisión.
No corresponde afirmar que la decisión empresarial se explica exclusivamente por esa medida.
Una relocalización industrial depende de costos, capacidad instalada, logística, infraestructura y planificación empresaria.
Sin embargo, la propia información difundida sobre el traslado incorpora la mejora tributaria de Catamarca dentro del contexto de la decisión.
Esto convierte al caso Longvie en una primera oportunidad para observar algo que debería interesarnos mucho más que cualquier anuncio:
los resultados.
¿Habrá nuevos puestos de trabajo?
Aquí también debemos ser prudentes.
La empresa informó que el traslado no prevé cambios inmediatos en su estructura laboral.
Por lo tanto, no sería correcto afirmar hoy que la medida generará determinada cantidad de nuevos empleos en Catamarca.
Pero concentrar nuevas líneas productivas en la provincia sí abre preguntas legítimas.
¿Aumentará posteriormente el número de trabajadores?
¿Se necesitarán nuevas capacitaciones?
¿Habrá mayor demanda de proveedores locales?
¿Cuánto aumentará el volumen producido en la planta catamarqueña?
¿Se desarrollarán componentes o servicios alrededor de esa producción?
Esas respuestas permitirán determinar el verdadero impacto local.
Un octubre con otra gran transformación productiva
La industria manufacturera no es el único sector que comienza octubre con novedades.
Cuatro proyectos vinculados al litio tienen previstas inauguraciones o ampliaciones durante este mes en Antofagasta de la Sierra.
POSCO proyecta poner en funcionamiento su segunda planta de carbonato de litio en Sal de Oro.
Rio Tinto tiene previstas nuevas instalaciones en Sal de Vida y una expansión del proyecto Fénix.
Galan Litio también prepara la puesta en marcha de Hombre Muerto Oeste.
En conjunto, las capacidades anunciadas alcanzan aproximadamente 83.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
Estamos, por lo tanto, frente a una expansión productiva significativa.
Pero producir más no alcanza para medir desarrollo
Una provincia puede aumentar sus exportaciones y, al mismo tiempo, necesitar mejorar los ingresos de sus familias.
Puede recibir grandes inversiones y continuar teniendo dificultades de empleo.
Puede aumentar las regalías y todavía necesitar mejores servicios públicos.
Por eso la discusión económica necesita incorporar una segunda pregunta:
¿cuánto del crecimiento permanece en Catamarca?
En minería esto significa conocer empleo local, proveedores, regalías, obras financiadas y efectos ambientales.
En industria significa conocer trabajadores, producción, compras locales e impuestos.
Y en infraestructura significa conocer cuánto mejora efectivamente la vida cotidiana.
Una nueva conexión para el oeste
Esta semana también se completó la apertura inicial de la traza por Chuquisaca que conecta Antofagasta de la Sierra con Tinogasta.
La obra supera los 100 kilómetros y fue financiada con recursos provinciales y regalías mineras.
Todavía no corresponde hablar de una ruta completamente habilitada.
Pero su potencial es considerable.
Puede reducir distancias, mejorar la logística minera, generar nuevos circuitos turísticos y conectar territorios que históricamente tuvieron enormes dificultades geográficas para relacionarse entre sí.
Otra vez aparece la misma necesidad:
medir qué ocurre después.
¿Cuánto tránsito tendrá?
¿Cuánto tiempo de viaje permitirá ahorrar?
¿Qué localidades se beneficiarán?
¿Qué inversiones serán necesarias para convertir la apertura inicial en una conexión segura y permanente?
La relación con Nación
El gobernador Raúl Jalil cerró la semana en París junto al presidente Javier Milei y otros gobernadores argentinos.
La Argentina Week reunió funcionarios, empresarios, organismos internacionales y potenciales inversores.
Para Catamarca, la agenda estuvo enfocada especialmente en minería, energías renovables y producción exportadora.
La participación institucional es un hecho.
Los resultados económicos todavía no.
Por eso tampoco sería responsable transformar una reunión internacional en inversiones antes de que existan compromisos verificables.
La próxima pregunta será sencilla:
¿qué inversiones concretas surgieron de esas reuniones?
La Legislatura también tiene un papel
Mientras el Ejecutivo busca inversiones, la Legislatura comenzó a analizar la Zona Franca de Tinogasta.
Además, ingresó una iniciativa para garantizar a proveedores locales acceso directo a la provisión de bienes, obras y servicios para empresas mineras.
Estos debates son importantes porque el desarrollo no depende únicamente de atraer capital.
También depende de las reglas que determinan cómo participa la economía local.
Una empresa puede invertir millones de dólares en Catamarca.
Pero si la mayoría de sus compras, servicios especializados y trabajadores provienen de afuera, el efecto territorial será diferente de aquel que podría producir una cadena de proveedores catamarqueños competitiva.
Un tablero para medir el desarrollo
Catamarca podría aprovechar este momento para crear algo sencillo pero poderoso:
un tablero público de impacto productivo.
Allí podrían publicarse periódicamente cinco indicadores por cada gran proyecto:
Inversión ejecutada.
Empleo local generado.
Compras realizadas a proveedores catamarqueños.
Impuestos y regalías aportados.
Producción y exportaciones.
En proyectos mineros debería agregarse además información ambiental y uso de recursos naturales.
No sería un tablero a favor ni en contra de ninguna actividad.
Sería información.
De anunciar a demostrar
La política suele medirse por anuncios.
La ciudadanía vive resultados.
Esta semana Catamarca tuvo una decisión industrial concreta, nuevas plantas mineras próximas a entrar en funcionamiento, una nueva conexión territorial en desarrollo y una agenda internacional destinada a atraer inversiones.
Son señales relevantes.
Pero ninguna debería recibir un cheque en blanco.
Tampoco deberían ser desestimadas simplemente por provenir de determinado gobierno o sector empresario.
Ahora comienza una etapa mucho más interesante:
comprobar qué producen.
Si generan trabajo, debemos saber cuánto.
Si generan regalías, debemos conocer cómo se utilizan.
Si reciben beneficios fiscales, debemos evaluar qué devuelve esa política a la sociedad.
Si se construyen caminos, debemos medir qué comunidades mejoran su conectividad.
Porque una política productiva no termina cuando se corta una cinta.
Empieza cuando podemos comprobar que la inversión se transformó en oportunidades para las personas.
Ese debería ser uno de los grandes desafíos de Catamarca hacia 2027.