PARTIDO
Partido: Equipo de Prueba vs Estadio Test
Fecha: 30/04/2026
Estadio: Estadio de Prueba
Hora de inicio: 21:00 hs
Tiempo: 2T 90'

Equipo de Prueba
1-0

Estadio Test
Goles y tarjetas
Juan Perez 59' · de cabeza
POLITICA
25 de septiembre de 2026
El Gobierno provincial anunció que enviará en octubre a la Legislatura una iniciativa para eliminar Ingresos Brutos a la actividad industrial. La medida busca mejorar las condiciones para producir e invertir, pero su verdadero alcance dependerá del texto de la ley, su impacto fiscal y de si logra traducirse en inversión, empleo y mayor actividad económica.
Catamarca cerró una semana políticamente intensa con una definición que puede abrir un debate económico de fondo en la Legislatura.
El gobernador Raúl Jalil anunció que el Ejecutivo provincial proyecta eliminar el impuesto sobre los Ingresos Brutos para la actividad industrial y que la iniciativa será enviada a la Legislatura durante octubre.
El anuncio se realizó luego de una reunión con el presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, y representantes de la Unión Industrial de Catamarca.
La precisión es importante: Ingresos Brutos todavía no fue eliminado para la industria. Lo anunciado es la presentación de un proyecto que deberá conocerse, analizarse y atravesar el procedimiento legislativo correspondiente.
Ingresos Brutos grava la actividad económica y constituye una fuente de recursos provinciales.
Por eso una eliminación sectorial tiene dos dimensiones que deberían analizarse conjuntamente.
Desde el punto de vista productivo, reducir la carga tributaria puede disminuir costos para determinadas industrias y modificar las condiciones para empresas que producen o evalúan instalarse en Catamarca.
Desde el punto de vista fiscal, una reducción implica resignar —al menos inicialmente— determinados ingresos provinciales.
El interrogante central será entonces qué magnitud tiene cada efecto.
Todavía falta conocer el proyecto definitivo para responder preguntas esenciales: qué actividades industriales estarán alcanzadas, desde cuándo, bajo qué requisitos, cuánto recauda actualmente la Provincia por ese concepto en el sector y cuál será el costo fiscal estimado.
La decisión aparece en un contexto económico particular.
Catamarca tiene una economía donde el empleo estatal mantiene un peso significativo. Un informe de IERAL difundido este año, elaborado con datos oficiales nacionales, estimó unos 100 empleados públicos provinciales cada mil habitantes frente a 86 asalariados privados registrados por cada mil. Son indicadores relativos y no describen por sí solos toda la estructura laboral, pero ayudan a dimensionar el desafío de ampliar el empleo privado formal.
Al mismo tiempo, la minería está generando proyectos de inversión de gran escala y la Provincia busca desarrollar herramientas como la Zona Franca para ampliar la actividad productiva.
Esta semana ese proyecto también atravesó un momento decisivo.
Luego del conflicto por la localización entre Tinogasta y Fiambalá, Provincia y representantes de Fiambalá llevaron el planteo ante Nación. La orientación comunicada después del encuentro fue continuar primero con la habilitación en Tinogasta y posteriormente avanzar con la extensión hacia Fiambalá.
La evolución deja una enseñanza institucional interesante: un conflicto territorial que comenzó con posiciones enfrentadas terminó abriendo la búsqueda de una alternativa que contemple a ambas localidades.
Ahora llegará una etapa más difícil: demostrar cómo esos beneficios se convertirán efectivamente en empresas, proveedores, inversiones y empleo.
Aquí conviene evitar una conclusión apresurada.
Eliminar un impuesto puede mejorar las condiciones económicas para una empresa, pero no demuestra por sí mismo que aumentará determinada cantidad de empleos o inversiones.
Eso dependerá de numerosos factores: demanda, infraestructura, energía, logística, acceso al crédito, disponibilidad de trabajadores capacitados, estabilidad normativa y decisiones empresariales.
Por eso sería valioso que la futura ley no se discuta solamente alrededor de cuánto impuesto se elimina.
También podría discutirse cómo se medirán sus resultados.
Por ejemplo:
¿Cuántas industrias están alcanzadas actualmente?
¿Cuánto pagan por Ingresos Brutos?
¿Cuánto dejaría de recaudar la Provincia?
¿Cuántas nuevas inversiones se esperan?
¿Habrá compromisos o incentivos asociados a empleo formal?
¿Existirán beneficios especiales para empresas que incorporen trabajadores catamarqueños?
¿Cómo se favorecerá a pequeñas y medianas industrias?
¿Se publicará anualmente información para saber si la medida funcionó?
Mientras se discuten grandes inversiones, esta semana también apareció otra cara de la actividad productiva.
AOMA inició una medida de fuerza que afecta a Rio Tinto–Minera del Altiplano en la Puna catamarqueña. La organización sindical plantea reclamos salariales y de seguridad laboral.
El conflicto recuerda que el desarrollo productivo no puede medirse únicamente por capital invertido.
También intervienen la calidad del empleo, la seguridad de quienes trabajan, los salarios, la capacitación y las condiciones laborales.
Empresa, trabajadores y Estado tienen responsabilidades diferentes dentro de ese proceso.
La otra discusión que apareció esta semana se relaciona con el gasto público.
Un relevamiento de presupuestos provinciales ubicó a Catamarca entre las jurisdicciones con mayor incidencia relativa del gasto legislativo. El estudio difundido por El Ancasti calcula un promedio anual de aproximadamente $1.233 millones por legislador.
Ese número requiere contexto.
Dividir el presupuesto legislativo por cantidad de legisladores no significa que cada representante cobre esa suma: incluye estructura institucional y otros gastos del Poder Legislativo.
Pero el dato sí permite formular una pregunta legítima:
¿Cómo evalúa el ciudadano qué recibe a cambio de los recursos destinados al funcionamiento de sus instituciones?
Cantidad de leyes, calidad normativa, asistencia, funcionamiento de comisiones, acceso público a la información, ejecución presupuestaria y mecanismos de rendición de cuentas podrían formar parte de esa evaluación.
La agenda de esta semana parece reunir asuntos diferentes: Zona Franca, impuestos, minería, conflictos laborales y presupuesto legislativo.
En realidad existe un hilo que los conecta.
Catamarca necesita mejores herramientas para medir resultados.
Si se elimina un impuesto, necesitamos conocer si aumentaron la inversión y el empleo.
Si funciona una Zona Franca, necesitamos saber cuántas empresas se instalaron y cuánto trabajo generaron.
Si crece la minería, necesitamos conocer empleo local, proveedores, controles ambientales y condiciones laborales.
Y si el Estado utiliza recursos públicos, necesitamos saber cómo se gastan y qué resultados producen.
La discusión pública mejora cuando deja de depender solamente de anuncios y cuestionamientos y comienza a incorporar objetivos, plazos, indicadores y resultados verificables.
Ese puede ser uno de los aprendizajes políticos de esta semana.
No se trata simplemente de tener más Estado o menos Estado, más minería o menos minería, más impuestos o menos impuestos.
Se trata de una pregunta más concreta:
¿Qué políticas generan resultados, cuánto cuestan y cómo podemos comprobarlo?